Lombricultura



Crece la cría de la lombriz californiana

En nuestro medio se centralizará la actividad en Tandil, Balcarce y Tres Arroyos.
Hay 26 productores. Crearán una cooperativa o se sumarán a la cámara comercial e industrial. El objetivo es reunir la cantidad necesaria para luego exportar. El lunes se dictará el último curso.
Luego de que en febrero pasado el productor Norman Diaz dictó el primer curso de capacitación, en nuestro medio existen 26 microemprendimientos abocados a la cría de la lombriz californiana para exportación. El próximo lunes, a las 20:15 en las instalaciones de la Cámara Comercial e Industrial de Necochea-Quequén se desarrollará el último curso de capacitación y el miércoles tendrá lugar un encuentro entre productores con el objetivo de decidir la creación de una cooperativa o la asociación del grupo a la Cámara.

Cuatro ciudades

Díaz, productor radicado en Trelew, también ha dictado cursos en Tandil, Balcarce y Tres Arroyos, lugares donde ya se han creado cooperativas o grupos de trabajo. La finalidad es unificar la producción de las cuatro localidades para luego realizar embarques desde Puerto Quequén, por lo que en nuestro medio se centralizarán todas las operaciones.
"El mayor problema de esta actividad es reunir la cantidad necesaria para realizar las exportaciones (un mínimo de entre 5 y 10 toneladas), porque para un solo productor eso es imposible, por eso comencé a dictar cursos, interesar a la gente y difundir la actividad", dijo Díaz.
Agregó que "voy a dictar este último curso porque en Necochea hay mucha gente interesada en conocer las características de la actividad, además, sería positivo que a la iniciativa se sumaran más interesados".


Comercialización

"La cría de lombrices californianas tiene como finalidad la comercialización del humus que producen y también de su carne, que es utilizada en diferentes países", explicó el productor.
Las lombrices se reproducen rápidamente, de manera tal que comenzando la cría con uno o dos núcleos de 5.000 ejemplares cada uno, ente los 9 meses y el año se puede lograr la cantidad necesaria para realizar la operación comercial, entre 5 y 10 toneladas.
Díaz también explicó que "lo importante es que a esta lombriz no se le conocen enfermedades, soporta temperaturas entre 20 y 50 grados centígrados y se reproducen asombrosamente rápido, de cada lombriz se obtienen 10.000 descendientes".
Según se explicó, las lombrices se alimentan con basura, por lo que en las localidades donde existe considerable cantidad de productores se nota considerablemente la disminución de la cantidad de desperdicios que llega a los basurales.
Nota extraída del periódico Ecos Diarios sábado 7 de Abril de 2001



Cómo convertir una lombriz en una fuente de ingresos

Marcos Azcune las cría en Junín y con sus desechos produce fertilizantes naturales para vender en viveros; este año comenzará a exportar.


En el interior, donde las oportunidades laborales no abundan y el salario promedio apenas supera el umbral de los 500 pesos, generar una fuente de trabajo que permita obtener más de 3500 pesos mensuales no es una tarea sencilla. Aunque algunos lo logran.
Marcos Azcune vive en Junín, tiene 38 años y construyó una pequeña y original empresa criando lombrices. Exponente cabal del ingenio argentino, el hombre se dedicaba a lavar camiones jaula, de esos que se utilizan para transportar animales. Pero tenía un gran inconveniente: no sabía qué hacer con el estiércol que se acumulaba después de la limpieza.
Así convivió con su duda, hasta que leyó en una revista un artículo sobre la vida de las lombrices. Supo, entonces, de la existencia de una variedad californiana de gusanos cilíndricos que se alimentan con estiércol.
El paso siguiente fue la compra de un lote de un millón de lombrices por las que pagó 1500 pesos, a un experto italiano.
"No tenía ni idea de lo que era la lombricultura hasta que leí esa nota -explica Azcune-. Todo el mundo sabe que las lombrices se utilizan como carnada para la pesca, pero muy pocos se imaginan que también sirven para fabricar harina o para producir fertilizantes ecológicos."
Esta última posibilidad fue la que lo animó a cambiar el rumbo de su destino laboral.
"Las lombrices se comen los desperdicios de los animales y el estiércol que producen es ideal para fertilizar plantas de interior y también sirven para mejorar el rinde de las huertas cuando se cultivan verduras orgánicas -relata-. Incluso, la gente de campo ya lo está utilizando para optimizar la estructura de los suelos cuando se siembra trigo."
El emprendedor se inició con un criadero de dos metros de largo por uno de ancho y 50 centímetros de alto, y hoy tiene 20 "cunas" (ése es el nombre de jerga) de 20 metros de largo cada una, que albergan unos 20 millones de lombrices.
Convencido de las bondades del producto que tenía entre manos y al volante de una desvencijada camioneta modelo 1973, lo primero que hizo fue salir a recorrer viveros de su ciudad para persuadir a los dueños.
Armar una nutrida red de clientes le tomó casi cuatro años, pero ya tiene más de 100, en el noroeste bonaerense y en ciudades de las provincias de Córdoba y La Pampa. Por mes vende alrededor de 2000 bolsas de un kilo y redondea una facturación de $ 7000, que le deja un margen de ganancia del 50 por ciento.
La clave de todo "es la publicidad", justifica el lombricultor, que hoy se moviliza en un camión modelo 1998. Para divulgar las bondades de su fertilizante, repartió folletos explicativos, realizó pequeñas campañas de promoción en periódicos, radios y canales regionales y hasta montó un stand de lombrices en la Exposición Rural de Junín, en medio de vacas y maquinaria agrícola.
La actividad que desarrolla lo ha convertido en una suerte de "salvador" en Junín y su zona de influencia: todas las personas que antes tenían su mismo problema son, ahora, sus principales proveedoras de materia prima.
Conseguir lombrices, en tanto, tampoco representa un esfuerzo mayúsculo: los bichitos duplican su población cada tres meses y son más dóciles de lo que uno puede creer: mientras tengan comida, no se escapan.

La hora de crecer

No puede decirse que Azcune sea un conformista. Tras el éxito con las lombrices, su empresa -Fetinat- también empezó a ofrecer nuevas líneas de productos.
Una de ellas es la resaca de río, una maleza que crece en los cursos de aguas internas y sirve para airear la tierra de las macetas. La recoge regularmente en Villa Paranacito, una localidad entrerriana, y asegura que tiene gran aceptación entre sus clientes.
Junto con él trabajan otras tres personas, pero confía en que pronto serán bastantes más: mientras ata contactos para desembarcar con su familia de fertilizantes en las cadenas de hipermercados, en breve también debutará como exportador "Me estuve asesorando con la gente del INTA y con la Fundación ExportAr, de Junín, y existen muy buenas perspectivas para salir a vender afuera", asegura.
Holanda, Alemania, Estados Unidos, Japón, Canadá y México son los países que más demandan este tipo de productos. Y Azcune cree que logrará traspasar sus fronteras antes de fin de año.
Nota extraída del periódico La Nacion 17 de Enero de 2000